GENERATION EXILE

generexile

Una película de Rodrigo Dorfman

Cuando Rodrigo Dorfman tenía seis años, fue exiliado con su familia a raiz de las actividades revolucionarias de su padre, el escritor chileno Ariel Dorfman. Ahora, treinta y seis años más tarde, Rodrigo Dorfman entreteje su experiencia del exilio a través de los ojos de cuatro mujeres: una pianista taiwanés perseguida por las pesadillas de un crimen del pasado; una Derviche Girante afrocaribeña en peregrinación a Turquía, una artista latina de duelo por la destrucción de su comunidad y una joven estadounidense atrapada en una red de abuso espiritual. Abarcando cuatro continentes y cien años de historia personal, “GENERATION EXILE” es una meditación sobre nuestra búsqueda de identidad en un mundo lleno de dolor y asombro.

Estoy interesado en crear una película que reflejara la mas amplia y poética definición de mi experiencia del exilio, mas allá de lo político, lo ideológico y lo histórico; mas allá del por qué fui originalmente exiliado con mi familia. Quería transmitir la experiencia de ser fracturado, roto en mil pedazos y de lentamente juntar las piezas de ese rompecabezas tajante. Y descubrí que era necesario narrar mi experiencia a través de los ojos de cuatro mujeres. Como en un sueño, ellas reflejan diferentes elementos del exilio. Al mismo tiempo, los personajes están escribiendo cartas, confesándose y de esa manera, actuando en una psicoterapia colectiva. La película también tiene una narrativa elíptica, basada en el baile de los Derviches Girantes. Por supuesto hay una narrativa interna de los clavos clavados en la cara de Pinochet, clavos que me enterraba a mi mismo. Y finalmente, hay una narrativa basada en mi experiencia de leer “La Esperanza” de Malraux. Yo conocía el triste resultado histórico, pero no importaba, cada página me transportaba emocionalmente a una realidad donde el Frente Popular había triunfado. Me llenó de esperanza. Mi película tiene esa estrategia narrativa en mente.

 

El color del paraiso

Mohammad es un chico ciego que estudia en un instituto especial en Teherán. Cuando llegan las vacaciones de verano regresa a su pueblo natal con su padre, sus dos hermanas y su abuela. Mohammad es un muchacho muy sensible y gran amante de la naturaleza. A pesar de ser una persona increíblemente adorable, su padre se siente avergonzado de él y quiere alejarlo de la familia ya que un hijo ciego es una complicación en la búsqueda de una mujer. Para alejarlo de casa lo pone de aprendiz con un carpintero. ¿Podrá algo unir a padre e hijo?

El circo de la mariposa

Todo ser humano es irrepetible y se siente llamado a realizar una tarea que es la suya. En esto consiste el ser persona. La formulación kantiana del imperativo categórico que exige obrar «de modo que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro, siempre como un fin y no meramente como un medio», es un reconocimiento de la dignidad privativa de todo ser humano, que, por otro lado, nunca es un ser aislado. En el análisis de uno mismo, se encuentran los propios deseos, las propias voluntades y las propias esperanzas; sin embargo, el ser humano es no sólo lo que él hace de sí mismo, sino también lo que los demás le han hecho. Por eso, toda soledad está acompañada, aunque sea de recuerdos: los “otros” siempre están ahí de alguna manera, para lo malo y para lo bueno.

Todo esto se puede apreciar en el premiado corto El circo de la mariposa, una emotiva historia de superación personal y de búsqueda del propio lugar en el mundo. Con una ambientación admirable, su inicio nos recuerda a la película de Tod Browning, Freaks, que describe cruelmente el mundo de los “fenómenos” de feria. También presenta similitudes con El hombre elefante, de David Lynch. Sin embargo, el protagonista de este corto no es Joseph Merrick, aunque comparta con este personaje su gran humanidad. “Yo no soy un monstruo… Soy un ser humano… Soy un hombre”, explotaba en una memorable secuencia de la película. Will, en cambio, asume su soledad y la maldad de los hombres con una resignada indiferencia, hasta que descubre que hay “otros” circos: el circo de la mariposa del señor Méndez. Allí descubrirá el valor de todo ser humano, incluso el suyo propio.